en detalle
Emmanuel Bultot
Documento original en francés: Emmanuel Bultot (monnaie@ploc.be)1
Traducción: Gabriel Begazo (gabrielbega1@gmail.com)
Edición: Kapis (kapis@riseup.net)
Versión 1.0.1: 09Feb2022
1 Disponible en http://monnaie.ploc.be y publicado bajo licencia libre cc-by. En resumen, con libertad para difundir y
adaptar, mientras se mencionen los autores originales.
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Índice
1 Introducción………………………………………………………………………………………………………………..7
2 Precio, valor y moneda…………………………………………………………………………………………………..7
2.1 Oferta y demanda…………………………………………………………………………………………………………8
2.2 Evolución de la oferta y demanda…………………………………………………………………………………..11
2.3 Moneda y variación de precios……………………………………………………………………………………….16
3 Fundamentos de la Teoría Relativa de la Moneda…………………………………………………………….17
3.1 Una moneda neutra……………………………………………………………………………………………………..17
3.2 Un valor invariante………………………………………………………………………………………………………18
3.3 Distribución equitativa de la moneda………………………………………………………………………………19
3.4 Libertades económicas y terminología…………………………………………………………………………….22
3.5 Evolución de la producción monetaria individual………………………………………………………………23
3.6 Inflación y oxidación de la moneda…………………………………………………………………………………26
3.7 Determinar un buen coeficiente c …………………………………………………………………………………..27
3.8 Descifrando algunos titulares…………………………………………………………………………………………30
3.9 Evolución de la población……………………………………………………………………………………………..30
3.10 Más informaciones…………………………………………………………………………………………………….30
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1 Introducción
El propósito de este manuscrito es presentar la Teoría Relativa de la Moneda (TRM) de
Stéphane Laborde de una manera accesible, pero siempre siendo completa y rigurosa. La parte
matemática está escrita de forma que sea asequible para un estudiante de secundaria.
El texto comienza con una introducción general, presentando la noción de valor, además
de abordar algunos razonamientos económicos básicos con el fin de preparar al lector para los
conceptos desarrollados por la TRM.
La teoría en sí misma está desarrollada en la tercera sección, la cual constituye el núcleo
de ese documento.
La TRM en pocas palabras
Hoy en día, el dinero se crea (bajo control de los bancos centrales estatales) por los
bancos privados, lo que les otorga un enorme poder sobre la economía. Por el contrario, la
TRM muestra que preservar nuestras libertades económicas requiere que cada individuo se
beneficie ante la creación de dinero de manera igualitaria. Ya que el hecho de crear dinero
cambia su valor, la TRM se encarga de que cada individuo, pasado, presente y futuro, pueda
disfrutar en el curso de su vida del mismo valor monetario.
La fuerza de la teoría radica en el hecho de tomar en cuenta esa dimensión temporal para
que ninguna generación se vea favorecida (o desfavorecida) en cuanto al dinero que podrá
disponer.
Nota bene
En esta primera versión, lo principal de la teoría se presenta, sin poner atención en
algunos puntos de poca importancia.
¡Todo comentario es bienvenido para mejorar este manuscrito!
2 Precio, valor y moneda
En la sociedad actual, estamos continuamente llevados a intercambiar bienes y servicios
con otras personas. Estos intercambios se basan sobre la importancia y el interés que cada uno
da a los bienes intercambiados, en otras palabras, sobre su valor . Esta noción de valor es
fundamentalmente subjetiva: dos individuos diferentes no llevan la misma visión del mundo y
por lo tanto, no tienen las mismas preferencias.
Hoy en día, la mayor parte del comercio se realiza a través el uso de monedas: se
intercambia un bien por una cierta cantidad de moneda, llamada precio . El precio de un bien
no refleja necesariamente el valor que le dan los individuos involucrados en el intercambio: por
ejemplo, puedo vender mi coche por 8000€ a alguien que lo estima en 10000€, mientras que
desde mi punto vista valga solo 5000€.
Ya podemos entender mediante este ejemplo que el dinero nos brinda varios servicios:
- su condición de bien aceptado y buscado por todos facilita el comercio;
3 - nos permite dar una medida concreta —tal como el metro permite medir las
distancias y dar una referencia— al valor subjetivo de un bien evaluando el precio por
el cual estaríamos dispuestos a comprarlo o venderlo.
Aunque la noción de valor sea subjetiva y que el precio del mismo bien pueda variar de un
intercambio a otro, veremos en las siguientes secciones cómo determinar un precio «estándar»
que tome en cuenta las preferencias de la totalidad de los actores económicos: el precio de
mercado .
2.1 Oferta y demanda
Llamaremos zona económica (o algunas veces comunidad ) a un determinado conjunto de
individuos que intercambian bienes y servicios entre ellos. Para que quede claro, vamos a
elegir un bien, por ejemplo, la carne, y vamos a determinar los factores que influyen sobre su
precio (para simplificar el ejemplo, imaginaremos que los tipos de carne no impactan el valor).
A algunas personas les encanta la carne y estarían dispuestas a gastar 30€ por un kilo.
Otras podrían fácilmente satisfacerse con otros productos, y no gastarían por ejemplo mas de
10€ por un kilo de carne: el valor que cada uno le da puede fuertemente fluctuar.
Podemos agregar esas preferencias para obtener lo que llamamos una curva de demanda .
Esta curva determina, por cada nivel de precio hipotético, la cantidad de carne que sería
comprada en nuestra zona económica. Dicha curva se construye respondiendo a la siguiente
pregunta: “Suponiendo que la carne se venda donde sea a X €/kg, ¿qué cantidad de carne
compraría la totalidad de la población?”. A cada nivel de precio X corresponde una cantidad
más o menos elevada de carne, lo cual produce un punto en nuestra curva. Como podíamos
suponer, la carne que se vende a 10€/kg se venderá mas que la de 50€/kg. Obtenemos una
tendencia decreciente como aquí bajo:
Cuanto menor sea el precio, mayor será la cantidad solicitada para toda la zona
económica. En el otro lado, tenemos a los productores de carne, quienes son responsables
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Precio
Alto
Bajo
Baja Alta Cantidad
demanda
del suministro, es decir de la oferta , de carne. Esas personas se enfrentan a costos más o menos
elevados dependiendo de su contexto, de su situación personal. Los productores con bajos
costos estarán dispuestos a vender su carne a un precio más bajo. Si no pueden vender a un
precio suficientemente alto, algunos productores tendrán que parar su actividad, ya que no
podrán cubrir sus gastos. Por el contrario, un precio de venta esperado más alto, incitará
nuevas personas a entrar en el negocio de la producción de carne. Esta relación está
representada por una curva creciente, como se muestra a continuación.
Cuanto más alto sea el precio de venta esperado, mayor será la cantidad producida, a largo
plazo .
Insistamos en este punto: la curva de oferta de arriba no quiere decir «si de repente es
posible vender la carne a un precio más alto, la oferta de carne aumenta instantáneamente». Al
contrario, esta evolución toma tiempo para realizarse: los productores actuales aumentan
gradualmente su producción, y otros actores entran progresivamente en el mercado. El factor
tiempo, por lo tanto, juega un papel fundamental en la evolución de la oferta, pero no está para
nada representado en este gráfico simple, que finalmente oculta varios mecanismos. En
particular, una curva de suministro instantáneo, tomada en un momento dado se parece más a
esto:
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Cantidad
Precio Oferta
Precio
Cantidad
Oferta actual
Esta línea recta refleja el hecho de que los productores no pueden adaptar su producción en un
chasquido de dedos para satisfacer un nivel de precios diferente.
Como habremos entendido, la oferta es por naturaleza muy rígida: toma tiempo producir
nuevos bienes, y los excedentes no desaparecen por sí solos. Sin embargo, la demanda puede
evolucionar mucho más rápidamente: de un día para otro una multitud de gente puede
apresurarse a las tiendas, lo que aumentaría significativamente la demanda.
El crecimiento de la curva de oferta
Una curva de oferta creciente podría parecer extraño en principio: ¿no es costumbre
beneficiarse de una rebaja cuando compramos grandes cantidades? Esa dinámica es totalmente
distinta de la que hemos expuesto anteriormente. Se produce en el mismo momento que el
intercambio, y eso por varias razones:
— disminución de la incertidumbre para el vendedor: más vale vender un poco menos
caro y estar seguro de agotar su mercancía;
— fidelización: permite construir una relación de confianza con el cliente.
En efecto, como acabamos de verlo, la demanda cambia más rápidamente que la oferta,
que tiene una cierta inercia, y es común que un productor se encuentre con excedentes que
preferirá agotar, aunque a bajo precio, en vez de arriesgar (cabe la posibilidad de que el
producto caduque y se desperdicie).
Usaremos la expresión “mercado de la carne” para describir la interacción entre los
hipotéticos compradores de carne, (es decir los responsables de la demanda) y los productores
(responsables de la oferta). Combinando las dos curvas, observamos un punto de intersección,
llamado equilibrio .
Este punto determina el precio por el cual la carne se hubiera vendida en un mercado libre
idílico, además de las cantidades que se hubieran intercambiado a ese precio. Ese precio es
llamado precio de mercado . Es el precio por encima del cual nadie querrá comprar carne ya
que siempre se podrá encontrar un productor vendiendo al precio de mercado, y bajo el cual
ningún productor estará dispuesto a vender su carne, ya que siempre podrá encontrar un
comprador dispuesto a pagar dicho precio.
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Cantidades intercambiadas Cantidad
Oferta
Precio
Precio del
mercado
En otras palabras, el precio de mercado, teniendo en cuenta las preferencias de todos a
través de la demanda, y de la disponibilidad del bien a través de la oferta, refleja el valor
general que otorga la población a ese bien, es decir, se considera como una especie de valor
promedio.
Valor local y valor global
La noción de valor es muy personal. Algunos están dispuestos a gastar cientos de euros
por una entrada para un partido de fútbol, otros no darían (casi) nada. Sin embargo, estas
entradas se venden a un precio fijo, que puede ser menor o mayor que el valor que le atribuye
su comprador.
A menudo utilizaremos el término local para designar algo que se refiere a un individuo o
a un pequeño grupo de individuos, tomados de forma aislada del resto. Decir que el valor local
de una entrada de fútbol es muy dispar, resumiría la discusión anterior.
Al contrario, el término global se utilizará para referirse a la comunidad en su conjunto.
En particular, el precio de mercado es en esencia un concepto global, ya que está determinado
por la agregación de las preferencias de cada individuo a través de la construcción de la
demanda, y que toma en cuenta la oferta disponible en toda la zona económica.
Cuando decimos, sin mayor precisión, que un bien es «más valioso» que antes,
implícitamente tomamos un punto de vista global. Esto no significa que tendrá más valor para
todos, si enfocamos individuo por individuo, pero mucho más valor para la sociedad en su
conjunto.
2.2 Evolución de la oferta y demanda
Las curvas de oferta y demanda evolucionan con el tiempo. Por ejemplo, si la cantidad de
personas vegetarianas/veganas sigue aumentando, entonces, por un mismo precio, la carne
seducirá a menos compradores. En este caso, decimos que la demanda disminuye . Eso se
traduce por una translación de la curva hacia la izquierda: por cada nivel de precio, la cantidad
demandada es ahora inferior.
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demanda
Precio
Cantidad
Inversamente, si la cantidad de compradores aumenta por un mismo precio, la demanda
aumenta y la curva se desplaza hacia la derecha.
Es importante diferenciar dos principios: - Cuando el precio de la carne disminuye, la cantidad de gente dispuesta a comprarla
aumenta, lo cual se traduce por un decrecimiento de la curva de demanda. - Cuando un factor externo hace que, por un mismo precio , más personas estén
dispuestas a comprar carne, esto se traduce en un desplazamiento lateral de toda la
curva. Esto es lo que se quiere decir aquí con el aumento de la demanda.
La oferta también puede cambiar: si el precio de la alimentación del ganado aumenta, los
productores de carne se enfrentarán a mayores costos y pondrán menos carne en el mercado
por el mismo precio: la oferta cae. Esto se refleja por un desplazamiento hacia la izquierda de
la curva de oferta.
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Precio
Cantidad
oferta
Precio
Cantidad
demanda
Al contrario, un aumento de la oferta provocara un desplazamiento hacia la derecha de la
curva.
Veamos un ejemplo concreto que ilustra las diferentes dinámicas de adaptación de la
oferta y la demanda.
Partamos de un equilibrio en el mercado de la carne como se ilustra a continuación.
Un día, imaginemos que un nuevo estudio científico cuestionando nuestros hábitos alimenticios
afirma que el consumo de carne es un grave producto cancerígeno. Esas conclusiones
alarmistas atraerán la atención de los medios de comunicación y aparecerán en las principales
portadas de revistas. En respuesta, muchas personas, preocupadas por su salud, reducirán su
consumo de carne, lo que conducirá a una disminución de la demanda como se ilustra aquí
bajo:
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Cantidades intercambiadas Cantidad
Precio Oferta
Precio del
mercado
Precio
Cantidad
oferta
Por supuesto, los productores no disponen del tiempo necesario para adaptarse a esta caída
repentina y terminan con bienes no vendidos como se muestra en el diagrama. En reacción, van
a bajar sus precios hasta que estén en línea con la demanda, con la meta de limitar sus pérdidas
vendiendo las reservas producidas.
Esta disminución del consumo de carne se hace duradera y algunos productores habiendo
perdido demasiados clientes, se ven obligados a dejar el negocio. Esto reducirá poco a poco la
oferta (nos desplazamos en la curva). Como las cantidades ofrecidas para la venta disminuyen,
los compradores estarán dispuestos a pagar un poco más y los productores podrán aumentar
nuevamente sus precios, lo que limitará sus pérdidas. Este proceso continúa hasta que se
alcance un nuevo equilibrio.
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Precio
Oferta
Cantidad
Antiguo precio
del mercado
Nuevo precio
del mercado
Precio Oferta
Precio del
mercado
Cant. demandada Cant.producida Cantidad
excedentes
Finalmente, podemos ver que el nivel de precio usado depende esencialmente de dos
elementos: - la cantidad disponible en el mercado (indicada por la oferta),
- la demanda existente por este bien.
Estas conclusiones son bastante intuitivas: un viejo sello del que sólo quedan 5 ejemplares
en el mundo tendrá mucho más valor (global) que un sello imprimido hoy en día en 100.000
ejemplares. Pero la cantidad disponible no lo es todo: si la gente deja de coleccionar sellos,
¿quién gastaría una fortuna por un pedazo de papel? Nuestro viejo sello no tendría ningún
valor en el mercado. Ese razonamiento es generalmente cierto, aunque puedan aparecer
muchas sutilezas para ciertos tipos de bienes.
También es el momento de hacer otro comentario crucial: si la producción de un bien está
totalmente controlada por la misma persona (dispone de un monopolio ), esa persona tiene una
gran ventaja sobre los demás: puede, variando su producción, determinar ella sola los precios,
y por lo tanto, el valor global de ese bien. Idealmente, el derecho de competencia debería
ayudar a prevenir tales situaciones, pero en la práctica es otra historia. Uno de los marcados
ejemplos de un monopolio que condujo a un control de los precios fue la Standard Oil
Company de John Rockefeller, a finales del siglo XIX.
¿Qué es la especulación?
Como hemos visto, el precio de un bien se determina según la oferta y la demanda y es
arrastrado a evolucionar con el tiempo. La especulación consiste en comprar un bien en
particular, no por necesidad, sino con la esperanza de poder revenderlo más tarde a un precio
más alto, y así obtener un beneficio. Irónicamente, el mismo hecho de especular justifica a
posteriori el acto: al hacerlo, la demanda se incrementa artificialmente, ¡lo que tiene como
consecuencia la aparición de precios más altos! De esa forma, el mercado atrae a otros
especuladores que buscan beneficiarse de esta tendencia de crecimiento, y el fenómeno es
autosuficiente y se retroalimenta, creando lo que llamamos una burbuja especulativa. Hasta que
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Precio
Nuevo precio
del mercado
Cantidad
Oferta
Nuevo
equilibrio
un día esas cantidades acumuladas se revenden masivamente, aumentando la oferta y bajando
los precios: la burbuja explota. Los invito a investigar sobre la burbuja más famosa que se
produjo en Occidente: la crisis de los tulipanes.
2.3 Moneda y variación de precios
El dinero desempeña un papel especial en la economía, ya que está involucrado en la gran
mayoría de intercambios. ¡Pero no debemos olvidar el hecho de que también es un bien como
cualquier otro, sujeto a la oferta y la demanda!
Hoy en día, la moneda es creada por los bancos privados a través de créditos que
conceden2. Sin embargo, la oferta monetaria general está indirectamente regulada por el banco
central a través de operaciones en los mercados financieros. La demanda de moneda a su vez,
está determinada por las necesidades que tienen los individuos de hacer intercambios. De
hecho, si fuéramos todos autosuficientes, no tendríamos interés en usar dinero desde nuestro
punto de vista.
Por lo tanto, el valor de la moneda no es intrínseco: cambiará con el tiempo según la oferta
y la demanda. A diferencia de los otros bienes, para los cuales un cambio de valor tiene un
impacto limitado sobre el resto de la economía, la inestabilidad del valor monetario tiene un
enorme impacto, ¡ya que todos los precios se expresan a través de dicha moneda!
Por ejemplo, si la oferta monetaria se duplica, entonces el valor de la moneda se reduce a
la mitad. Por lo tanto, 1€ representa un valor menor que antes y, para compensar esta pérdida
de valor, todos los precios se duplicarán. Es lo que llamamos inflación . Específicamente,
hablaremos en ese caso de inflación nominal para destacar el hecho por el cual el aumento de
los precios se debe a una caída del valor de la moneda, y no a un aumento del valor del bien
propiedad (esta última se denomina inflación real ).
En particular, el precio de la carne se duplicará. Pero, ¿la oferta y la demanda de la carne
han cambiado? No, este aumento de precios es una ilusión porque sólo la escala de precios ha
cambiado, no el valor de la carne; simplemente ya no expresamos ese valor en la misma
unidad. Es como si en lugar de medir las distancias en metros, estuviéramos midiendo en
centímetros: 2 m es lo mismo que 200 cm, aunque los números asociados, 2 y 200, son muy
diferentes. Es por esta razón que la inflación nominal está mal vista: distorsiona nuestra
percepción del valor cambiando la forma de medirla. Este efecto se ilustra en los gráficos
siguientes.
2 Más detalle en la publicación « ¿De donde viene el dinero? — Comprender nuestro sistema monetario» (D’où vient
l’argent ? — Comprendre notre système monétaire) en http://monnaie.ploc.be
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Podemos ver que, de hecho, los ejes verticales de estos gráficos no deberían representar el
precio, sino el valor de los bienes considerados, como hicimos para la gráfica de la moneda.
Esto nos permitiría no tener en cuenta la inflación nominal, aunque hablar en términos de
precios sea más natural. Una solución a este problema está presentada en la sección 3.2.
3 Fundamentos de la Teoría Relativa de la Moneda
3.1 Una moneda neutra
Si el euro desapareciera hoy, de repente nos veríamos privados de un tremendo medio de
intercambio y nos enfrentaríamos a grandes dificultades. Siendo esta situación particularmente
incómoda, rápidamente, fuerzas se levantarían para establecer una nueva moneda. Pero ahora
que todo tiene que ser rehecho, se abre una oportunidad única: en lugar de simplemente
reproducir esquemas del pasado, podríamos tomar tiempo para pensar en el concepto de esta
nueva moneda. Veamos cómo podríamos hacer eso.
Si decidimos elegir un bien que desempeñe el papel de moneda, ¿cuál deberíamos elegir?
¿Oro o plata como en el pasado? ¿Otro recurso valioso? El problema de hacer tal elección, es
que necesariamente beneficiamos a los productores de este bien, que podrán tener influencia en
la oferta como les convenga. Pueden decidir cuándo poner su producción en el mercado, y
quiénes tendrán acceso eligiendo a sus clientes, y por ejemplo restringir voluntariamente las
cantidades ofrecidas (y por lo tanto, la oferta) para inflar los precios. Eso es lo que ocurre de
cierta manera hoy en día: los bancos privados deciden cuándo y quién beneficiará del dinero
que crean al otorgar créditos a ciertas personas en lugar de a otras y en un momento dado en
lugar de otro.
La conclusión es que, si no queremos premiar a ningún individuo especialmente,
necesitamos crear un nuevo activo dedicado enteramente a la facilitación de los intercambios,
que sea neutral , en el sentido de que su producción sea administrada por todos y por lo tanto, el
sistema no beneficie a nadie en particular. Para ello debemos asegurarnos de que todos puedan
beneficiarse equitativamente de la producción de dinero. Una observación fundamental de la
Teoría Relativa de la Moneda es que esta distribución debe ser equitativa, no sólo entre los de
la generación actual, ¡sino también a lo largo del tiempo! No hay, en efecto, ninguna razón por
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Mercado de la moneda Mercado de la carne
Valor
Cantidad
demanda
oferta
demanda
oferta
Toneladas
la cual nuestros antepasados o descendientes puedan haberse aprovechado más de la
producción monetaria que nosotros.
Además, como vimos en la sección anterior que el valor del dinero varía a lo largo del
tiempo, debemos asegurarnos de que cada individuo pasado, presente y futuro se pueda
beneficiar, no de la misma cantidad de moneda, sino de una porción que tenga el mismo valor .
De esa manera, una moneda justa sería un nuevo activo, coproducido por todos, y por el
cual cada uno de los individuos pasados, presentes y futuros tengan el mismo aporte de valor.
3.2 Un valor invariante
Para dar sentido a la expresión «valor equitativo», queremos en esta sección determinar
una cantidad de moneda, que puede variar a lo largo del tiempo, pero cuyo valor no varíe.
Diremos que el valor de esa cantidad es invariante .
Vimos en la sección 2.3 que dos factores influyen en el valor de la moneda: la cantidad
total en circulación (también llamada la masa monetaria ), que vamos a representar con la letra
M, y las necesidades de los individuos de intercambiar bienes y servicios. Estas últimas son
más difíciles de cuantificar, pero podemos asumir con seguridad que dependen directamente
del número de individuos en la comunidad, lo cual notaremos con la letra N: si hay el doble de
individuos, los intercambios comerciales serán también duplicados, y por lo tanto, la moneda
debería valer el doble (con M invariante), ya que la demanda se multiplicó por 2.
La masa monetaria promedia es entonces el cociente M/N. Esta es la cantidad de dinero a
la que cada individuo tendría derecho si se distribuyera equitativamente entre todos. Por
ejemplo, si la masa monetaria M es de 100 000 y tenemos 1.000 individuos (N = 1000), la
masa monetaria promedia sería de 100 000/1000 = 100.
La cantidad de moneda M/N tiene en realidad un valor constante, sin importar el valor de
M y de N. En efecto, si M aumenta, entonces la cantidad M/N aumenta, pero el valor de una
unidad monetaria (abreviada como u.m.3) disminuye en las mismas proporciones,
compensando el aumento de la cantidad. De manera similar, si N aumenta, entonces la
cantidad M/N disminuye, pero el valor de una u.m. aumenta proporcionalmente, compensando
esta disminución de la cantidad. Este comportamiento se ilustra en el siguiente esquema:
3 Por ejemplo, en la zona euro: 1 u.m. = 1€
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Masa monetaria M
Valor v de una u.m.
Población N
Valor de la masa
monetaria promedia
De este modo, alguien que posee a día de hoy 0.2 veces la masa monetaria promedia M/N
será igual de rico (monetariamente hablando) que alguien poseyendo 0.2 veces M/N en 10
años. No obstante, no podemos comparar directamente la riqueza monetaria de dos individuos
poseyendo 1000 u.m. a lo largo del tiempo, ya que el valor de estos u.m. puede fluctuar
bastante dependiendo de la época considerada.
Una visión más clara de los precios
Vimos en la sección 2.3 que un aumento de los precios puede deberse a un cambio en la
oferta o la demanda (hablamos de inflación real), pero puede también ser el reflejo de un
cambio del valor de la unidad monetaria u.m. (inflación nominal). ¿Cómo distinguir los dos
conceptos? Expresando los precios no en u.m., ¡sino en masa monetaria promedia! Si hoy 1000
u.m. representan 0,1 veces M/N, tal vez estos mismos 1000 u.m. representarán en 10 años solo
0,07 veces M/N. Habrá perdido valor, y para compensar esto, los precios subirán. Sin embargo,
un pan que vale 0,1 veces M/N hoy, valdrá tanto en 10 años si la oferta y demanda es la misma,
¡ya que el valor de M/N no varía! Si vemos que se vende a 0,2 veces M/N, esto es puramente el
resultado de una inflación real.
Cuando expresamos los precios en unidades monetarias, como hacemos actualmente con
el euro, hablaremos de precios cuantitativos . Un precio expresado en masa monetaria promedia
M/ N será clasificado como relativo. Sólo este último, refleja el valor de manera inequívoca.
Terminemos con una observación importante. Aunque el valor de la masa monetaria
promedia M/N se mantiene sin cambios independientemente de M y N, la cantidad de dinero
que representa varía. Por lo tanto, si 100 u.m. de hoy representan 0.1 M/N y la masa monetaria
M se duplica mañana, entonces como 0.1 M/N = 0.05 (2M/N) , estos mismos 100 u.m. mañana
valdrán sólo 0,05 veces la nueva masa monetaria promedia: habrán perdido valor. Para
compensar esta pérdida de valor, los precios aumentarán a 200 u.m.
3.3 Distribución equitativa de la moneda
Decidamos crear un nuevo activo para ser usado como moneda, y distribuir la producción
equitativamente en valor entre las personas pasadas, presentes y futuras. En la creación inicial
de dinero, todo lo que tenemos que hacer es simplemente distribuir equitativamente la cantidad
de dinero creada entre las personas. Por lo tanto, todo el mundo recibe la masa monetaria
promedia. Si la comunidad no evolucionara, es decir que no hubiera nacimientos y que no
hubiera inmigración posible (estuvieran totalmente aislados del resto del mundo), también nos
contentaríamos con esta situación. El dinero ha sido creado justamente, y no hay razones para
querer crear más. La situación se vuelve más complicada cuando tenemos que manejar la
entrada de nuevos individuos en la población: entonces tenemos que proveer en moneda a estos
nuevos individuos con igual cantidad de valor que a los demás.
Una forma de resolver este problema es dar a cada recién llegado la masa monetaria
promedia. En este caso, si el número de individuos pasa de N a N + 1 , entonces la masa
monetaria cambia de M a M + M/N (se crea una cantidad de M/N para el recién llegado),
entonces la nueva masa monetaria promedia se convertiría en:
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¡No cambió! Por lo cual, la riqueza monetaria de los antiguos miembros queda siendo la
misma: si un individuo, por sus intercambios ya poseyera 2,5 veces la masa monetaria
promedia M/N, poseería todavía 2,5 veces la nueva masa monetaria promedia
El razonamiento debe ser considerado cuidadosamente en este caso. Por supuesto, la
llegada de nuestro nuevo individuo trajo nueva moneda. A medida que M aumenta, el
valor de la moneda disminuye. Pero la presencia de este nuevo individuo aumenta la
demanda de moneda, ¡y así aumenta su valor! Estos dos efectos se compensan mutuamente, de
modo que las reservas preexistentes no pierden valor en realidad.
Esta manera de ver las cosas en sí misma no es mala, pero tiene varios inconvenientes.
Hemos visto que la riqueza monetaria de los individuos no cambia cuando la comunidad crea
nuevamente moneda para dar la bienvenida a los nuevos miembros. ¿Pero qué sucede cuando
un miembro fallece o deja la comunidad? En este caso, el número de individuos N disminuye,
y M/N aumenta. Como resultado de esto, la riqueza monetaria del conjunto de individuos
declina, excepto para quienes heredarán la moneda acumulada por el fallecido, ¡lo que
compensará (en parte) su pérdida! En particular, un individuo que nunca recibiera ninguna
herencia vería su cantidad de dinero caer en valor a lo largo de su vida. Pero como sólo
obtendríamos nuestra parte de moneda al principio de nuestras vidas(o al entrar en la
comunidad), naturalmente nos llevaría a conservarlo y a gastarlo poco a poco. Esto hace que
nuestras reservas de moneda sean particularmente vulnerables a los cambios demográficos, y
penaliza a quienes viven más tiempo. Se podría incluso debatir sobre el hecho de que si hay
una diferencia en el tratamiento dependiendo de la duración de vida, esta fuera en beneficio de
la longevidad.
Coproducción permanente
La Teoría Relativa de la Moneda propone como alternativa crear regularmente nueva
moneda, que siempre será repartida equitativamente entre el conjunto de individuos.
Analicemos en detalle esta idea.
Al crear regularmente nueva moneda, la masa monetaria M crecerá con el tiempo. Por lo
tanto, tendremos que ampliar la notación para poder seguir fácilmente la evolución de la masa
monetaria a lo largo de los años. Para ponernos de acuerdo, tomemos 2015 como año de
referencia. En matemáticas, se acostumbra a referirse al punto de inicio por el número “0”. Por
lo tanto, cuando escribimos M(0) , queremos designar «la masa monetaria en el momento
inicial», es decir, dada nuestra elección, en 2015. Si medimos el tiempo en años, entonces el
símbolo M(1) significa «la masa monetaria un año después del momento inicial», es decir, en
este caso 2016, e igual para los años siguientes. En términos más generales, M(t) representará
la masa monetaria t años después de 2015, el símbolo «t » es elegido porque se refiere a un
tiempo, según su uso en matemáticas.
Del mismo modo, el número de individuos N en nuestra comunidad estará representado
por el símbolo N(t) para indicar que este número cambia con el tiempo. Cada año, cada
individuo recibirá la misma parte de moneda nueva. Queremos que el valor de esa parte sea
invariable con el tiempo, para no beneficiar a ninguna generación en concreto. Como vimos
anteriormente en la sección 3.2, esto significa que cada individuo debe recibir una misma
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cantidad de masa monetaria promedia M/N. Anotaremos este número con la letra c . La
cantidad c(M/N) es entonces llamada Dividendo Universal y es abreviado como DU(t) , donde
el símbolo t recuerda que esa cantidad de moneda cambiará con el tiempo, aunque su valor
seguirá estable.
Concretamente, se vería así. En 2015, la masa monetaria corresponde a M(0) . A partir del
1 de enero de 2016, tendríamos N(1) individuos en nuestra población, y por lo tanto, cada uno
recibe c M(0)
N (1) . Por lo tanto, la masa monetaria crece de
y tenemos
Obviamente, podemos reproducir el razonamiento para el siguiente año: en 2017, cada
individuo de los N(2) recibirá c
M(1)
N(2) y la masa monetaria aumentará a
De manera más global, cada individuo recibe el dividendo universal DU (t )=c M(t−1)
N(t) al
principio del año t (diremos también que coproduce la moneda), lo que hace aumentar la masa
monetaria de cM(t−1) y obtenemos entonces
Esa relación constituye el núcleo matemático de la teoría.
Gráficamente, la masa monetaria evoluciona entonces como se puede apreciar aquí bajo,
indicando las bolas negras un punto del gráfico y las bolas blancas un punto fuera del gráfico.
El número c
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Masa
monetaria
Tiempo
El número c se fija de una vez para siempre cuando se introduce y crea el sistema de la
moneda. La elección de este número depende del contexto específico de la zona económica en
cuestión y afecta a las propiedades del dinero, como veremos con más detalle en la sección 3.7.
3.4 Libertades económicas y terminología
Cabe señalar en este punto que las secciones anteriores se basan en una única premisa:
toda persona tiene derecho a valorar las cosas que lo rodean como considere conveniente (ver
libertad 2 más abajo). De ahí el hecho de que la moneda debe ser un activo neutro y por lo
tanto, su producción no debe favorecer a ningún individuo, pasado, presente y futuro. De esa
forma, cada individuo debe ser capaz de beneficiarse de la misma parte de valor, sin importar
la época vivida.
Más generalmente, Stéphane Laborde establece 4 libertades fundamentales que todo
sistema económico tendría que satisfacer para ser considerado verdaderamente libre. Estas son: - El individuo es libre de elegir su sistema monetario : Todo individuo tiene derecho a
elegir la moneda con la que quiere comerciar (con la condición, por supuesto, de que
este sistema también sea aceptado por la otra parte). - El individuo es libre de usar los recursos naturales : Aquí en particular, hay que
recordar y tomar en cuenta que esta libertad de uso por parte de todos implica que
nadie tenga el derecho de monopolizar estos recursos y privar a otros de su acceso
(véase apartado más abajo sobre la noción de libertad).
2.El individuo es libre de producir y valorar cualquier cosa material o inmaterial como
lo considere conveniente4 . Esta libertad es la más fundamental; sobre ella reposa todo el
razonamiento de la TRM. - El individuo es libre de intercambiar en la moneda . En otras palabras, puede expresar
su valor, calcular, contabilizar, etc. en la unidad monetaria que eligió mediante la
libertad 0.
Una moneda que satisface estos principios entonces se puede denominar libre . Así, una
moneda con dividendo universal, donde el dividendo respeta la forma presentada en la sección
anterior es una moneda libre.
Aunque sólo la libertad 2 se utiliza en realidad en la TRM, es útil recordar las otras
libertades mencionadas, que permiten poner en perspectiva nuestras elecciones económicas.
Por ejemplo, el uso del oro como unidad monetaria, además de incumplir la libertad 2, entra
en conflicto con la libertad 1 porque esta función particular otorgada al oro conduciría
naturalmente a su acaparamiento y agotamiento por parte de las primeras generaciones, en
perjuicio de las generaciones futuras.
La noción de libertad
Cabe recordar que la libertad no es un derecho sin límites y que se acaba en el punto
donde podría perjudicar a los demás. Adoptaremos la siguiente definición: La libertad es la
posibilidad que tiene un individuo de actuar según su propia ambición y aspiraciones, siempre
y cuando sus acciones no porten perjuicio a los otros individuos, pasados, presentes y futuros.
4 S. Laborde lo explica así : “El individuo es libre de producir todo valor.” Hemos considerado útil precisar el enunciado.
18
3.5 Evolución de la producción monetaria individual
Veamos ahora como evoluciona la riqueza monetaria de cualquiera persona, que
llamaremos Irene, al curso de su vida. Supondremos en esta sección dos cosas: - La población total N es constante a lo largo del tiempo. Es decir, cada persona que
sale de la comunidad es compensada por una nueva que entra. - Los flujos monetarios de Irene son nulos: si recibe moneda de otra forma a parte del
dividendo universal (trabajando, o con donaciones por ejemplo), esa diferencia de
moneda es posteriormente gastada, y no gasta más. De esa forma, solo la moneda
originaria de la coproducción permite ampliar su reserva monetaria.
La primera pregunta que vamos a estudiar es: ¿qué cantidad de moneda acumuló Irene
después de haber recibido el dividendo universal durante n años?
Como cada individuo recibe exactamente 1/N de la creación monetaria cada año, después
de n años, Irene coproduce
si nos encontramos actualmente en el año t . Como (por el mismo
razonamiento expuesto en 3.3), tenemos
Entonces, después de haber cocreado el dividendo universal durante n años, Irene posee
1−
1
(1+c)n veces la masa monetaria promedia. Cuando n aumenta cada vez más (decimos que n
tiende al infinito ), (1+c)n aumenta cada vez más, y por lo tanto
1
(1+c)n se acerca cada vez más
a 0. Concluimos que la masa monetaria acumulada por Irene tiende hacia el promedio, M(t)/N
con el paso de los años.
Supongamos ahora que Irene muere después de haber gozado 80 años de existencia. En
este caso, habrá acumulado el día t de su muerte la cantidad
19
de moneda. Después de n años después de su muerte, la masa monetaria habrá aumentado
y valdrá M( t+n )=(1+c )nM(t ). Como principal consecuencia, la cantidad de moneda (de la
reserva de Irene) perdió valor ya que se quedó estable mientras que nueva moneda fue creada.
Más precisamente, la fracción de masa monetaria promedia que representa después de n años
es de
Cuando n aumenta, se acerca a 0, lo que hace tender el valor de esa reserva
monetaria hacia 0. Esos resultados están ilustrados gráficamente aquí bajo5.
Así, la moneda poseída por Irene aumenta durante su vida hasta alcanzar un nivel muy
cercano a la masa monetaria promedia. Después de su muerte, Irene ya no recibiría ningún
dividendo universal que compensaría la pérdida de valor de su reserva monetaria, la cual se
oxida hasta no valer casi nada.
En general, podemos estudiar cómo evoluciona la reserva de dinero de Irene si
asumimos que no parte de 0, pero que ya tiene al parecer una reserva de dinero inicial, por
ejemplo, adquirida por herencia. Específicamente, supongamos que Irene posee una fracción s
de la masa monetaria promedia en el momento 0 y estudiamos la evolución del valor de esta
5 Usando un valor de c de 10%, el cual parece ser un valor realista (véase sección 3.7).
20
reserva monetaria después de n años pasados en coproducir la moneda. Irene tiene al cabo de n
años después del momento 0 una cantidad de moneda de:
Para conocer su valor en el momento n , dividimos por la masa monetaria promedia
M(n)/N:
Por lo tanto, como
1
(1+c)n tiende hacia 0 cuando n tiende al infinito, el valor de esta
reserva monetaria converja hacia el promedio M/N, ¡sin importar s ! Sin embargo, podemos
diferenciar 3 casos: - si s es superior a 1, entonces el valor de la reserva monetaria tiende hacia el
promedio, pero siendo siempre superior al dicho promedio; - si s es inferior a 1, entonces el valor de la reserva monetaria tiende hacia el
promedio, pero siendo siempre inferior al dicho promedio; - si s vale 1, entonces el valor queda constante, siempre igual al promedio.
Este resultado se resume bien con el siguiente gráfico:
21
3.6 Inflación y oxidación de la moneda
Inflación
Como hemos visto, la Teoría Relativa de la Moneda propone aumentar la masa monetaria
a una tasa constante c . Como resultado, algunos críticos la acusan de tener una tendencia
inflacionista. Sostenemos que la tasa de crecimiento óptima sugerida (alrededor de 10%, ver
sección 3.7) está muy cerca del crecimiento de la masa monetaria que observamos hoy en día.
Con la ventaja de que, en la TRM, esta tasa de crecimiento es fija desde el principio, y por lo
tanto, totalmente controlada y predecible .
Pero, aun así, aunque controlada, esta inflación de la masa monetaria inducirá una
inflación nominal de los precios (véase la sección 2.3), que sigue siendo poco práctica de
gestionar. Respecto a esto, la TRM sugiere expresar los precios, no en cantidades absolutas de
moneda (desde un punto de vista cuantitativo ), sino como una proporción de la masa monetaria
promedia, ya que esta última mantiene un valor constante (ver sección 3.2). Por lo tanto,
cualquier variación de precio será totalmente debido a los cambios que impactan el mercado de
ese bien, y no atribuible a la moneda.
Para dar una mejor intuición del valor de la masa monetaria promedia M/N, proponemos
expresar los precios en dividendos universales cM/N, que representa un valor más concreto
para el individuo.
Oxidación
Una crítica frecuente es que una moneda que sigue los principios de la TRM es una
«moneda oxidable», es decir, que pierde valor con el tiempo. Esta oxidación es debido al
crecimiento programado de la masa monetaria.
Esto es cierto: las reservas monetarias bajan de valor cada año (suponiendo sin embargo
que la población no esté creciendo demasiado para compensar el crecimiento de la masa
monetaria). No obstante, esa disminución del valor de una unidad se compensa con un
suministro regular de moneda. ¡Y este punto es crucial! Teniendo en cuenta este aporte, vimos
en la sección 3.5 que esa oxidación sólo afecta a los individuos que poseen más que la masa
monetaria promedia. ¡El que tiene menos reservas monetarias será incluso ganador con el
tiempo!
Esto debe ser puesto en perspectiva con la noción de oxidación tal como se presenta
normalmente, donde las reservas de dinero de un individuo con un flujo monetario nulo se
reducirían inexorablemente hasta no valer nada. En la situación actual, la reserva de dinero de
tal individuo tenderá hacia el promedio, ya sea más alto o más bajo. ¿Podemos, por lo tanto,
realmente hablar de oxidación?
Por último, observemos también que este crecimiento de la masa monetaria también tiene
un efecto muy positivo: permite reducir el valor de la moneda acumulada por los facellidos,
que ha perdido su relevancia.
Otro punto de vista sobre la inflación monetaria
Es fundamental entender que la inflación debida al crecimiento monetario es en realidad
un tipo de redistribución de las riquezas. Las reservas de dinero de todos los individuos se
oxidan, y las reservas de ciertos individuos, quienes reciben la moneda recién creada, están
creciendo. Otra forma relevante de verlo es considerar que la adición de valor que constituye la
22
moneda recién creada se compensa con la oxidación del valor de la moneda anteriormente en
circulación. Por lo tanto, se trata de una redistribución. Es una redistribución intrínsecamente
muy suave, ya que no requiere coger los bienes de ciertos individuos para dárselos a otros. El
simple hecho de dar dinero nuevo a algunos permite repartir más equitativamente las riquezas.
En nuestro sistema actual, la mayor parte de los beneficios debidos a la creación monetaria
está monopolizada por los bancos privados a través de los intereses que se cobran por la
concesión de créditos, mientras que la inflación resultante es experimentada por la población
en su conjunto.
En un sistema de moneda con dividendo universal, esta redistribución es por naturaleza
la más justa posible, ya que cada individuo percibe el mismo valor monetario. A este respecto,
la inflación inducida por la TRM, además de ser de una magnitud comparable a la que
conocemos hoy en día, tiene varias ventajas: - no favorece a nadie en particular: la reserva monetaria de todos los individuos,
aunque se oxide, también va aumentando. - está totalmente controlada, ya que está preprogramada. Por tanto, no hay riesgo de
abuso por parte del emisor6.
Sin embargo, así como no se aconseja una redistribución de las riquezas demasiada
agresiva, un crecimiento demasiado elevado de la masa monetaria debe evitarse. La tasa de
crecimiento siendo determinada por el factor c del dividendo universal, es conveniente elegirlo
con precaución. Este es el tema de la siguiente sección.
3.7 Determinar un buen coeficiente c
La pregunta que nos planteamos ahora es la siguiente: ¿qué valor dar a c ? La respuesta es
en realidad bastante simple: todo depende del contexto y de los objetivos que tenemos para la
moneda. A continuación, daremos algunas pistas para la reflexión.
Consideramos nuevamente el caso de Irene, suponiéndose sin intercambios ecónomicos.
Supondremos además que nuestra población sigue siendo constante con el tiempo, valiendo N
(ver hipótesis de la sección 3.5).
Hemos visto en la 3.5 que la cantidad de moneda acumulada en el momento t por Irene
después de n años llega a un total de
De esa manera, cuanto mayor sea n , más esta cantidad se acerca a la masa monetaria
promedia, sin alcanzarla nunca: la fracción nunca será igual a 0.
Dibujemos algunas curvas de evolución de la reserva monetaria de Irene por distintos
valores de c , con el fin de ver como ese factor afecta el nivel de riqueza de Irene a lo largo de
su vida.
6 Históricamente, los Estados se han visto a menudo tentados a emitir más dinero del necesario para para cubrir sus gastos,
lo que ha llevado a crisis hiperinflacionarias en casos extremos. Es para prevenir estos abusos por lo que los bancos
centrales son ahora independientes del gobierno.
23
Observamos que cuanto más grande es c , más rápidamente la riqueza de Irene tenderá
hacia el promedio. ¿Podríamos concluir de esto que es deseable elegir c lo más alta posible?
¡No! Una c elevada también tiene un efecto perverso: oxida las reservas monetarias más
rápidamente, lo cual puede poner demasiada presión en los ahorros. Eso favorece a las
personas con una reserva de dinero inferior al promedio, en detrimento de quienes están por
encima del dicho promedio. Así que es cuestión de encontrar el equilibrio adecuado.
Stéphane Laborde utiliza el siguiente razonamiento en dos etapas para sugerir un buen
valor de c . Consideremos que la esperanza de vida de un recién nacido es de 80 años. La
primera forma de razonamiento es la siguiente. Vimos en el 3.3 que cada individuo debería
tener derecho a la masa monetaria promedia durante su vida. Si el individuo se contenta en
almacenar la moneda que coproduce, entonces esa reserva se acercaría cada vez más al
promedio. Por lo tanto, un individuo debería obtener una proporción cercana a 1 de la masa
monetaria promedia al final de sus 80 años de vida. Esto puede traducirse por la relación
Con α alrededor de 1. Resolviendo para α, obtenemos
y deducimos entonces que
y finalmente
24
Proporción de
moneda
promedia
Años
Particularmente, un valor de α determina inequívocamente c . ¿Pero que valor de α escoger?
¿90%?, ¿99%?, ¿99.99999%? Esas elecciones dan valores de c muy diferentes: 3%, 6% y 22%
respectivamente.
Por α fijo (lo que todavía debemos determinar) vamos a decir que un individuo que
acumula αM(t)/N alcanzó su parte plena de moneda . Así, la relación α=1−
1
(1+c)80 representa
el hecho de que queremos que esa parte sea obtenida después de 80 años de vida. Podríamos
elegir alcanzarlo más temprano, como veremos a continuación.
En ese caso, el conjunto de individuos alcanzando esa parte plena de moneda en un año
determinado representa 1/80 de todos quienes alcanzaron esta parte plena durante la esperanza
de vida precedente (si 100 personas alcanzan su parte plena cada año, 80 x 100 personas lo
alcanzaron durante los 80 años anteriores. Las 100 personas de este año representan entonces
1/80 del conjunto de las 8000 personas de los años anteriores). Elegimos entonces α= 1 – 1/80
y por lo tanto, calculamos la oxidación de la moneda sobre la oxidación del ser humano. Ese
cálculo nos da una tasa c anual de 80√80−1=5.6%.
Stéphane Laborde remarca varios puntos. Ante todo, sería más interesante para un
individuo obtener su parte plena de moneda después de 40 años, y no 80 años. Como a priori
un individuo puede entrar en la comunidad a cualquier edad, su esperanza de vida se acerca a
40 años, y no 80 años. Por lo tanto, si queremos que un individuo obtenga su parte plena de
moneda después de 40 años pasados en la zona económica, planteamos y
porque solo tenemos que considerar la moneda acumulada después de 40 años
para determinar nuestra tasa α.
Nuevamente, el conjunto de individuos alcanzando su parte plena de moneda en un año
dado representan 1/40 de los individuos que alcanzaron esa parte plena monetaria al curso de
los 40 últimos años y por lo cual escogemos
Con una visión más general, Stéphane Laborde sugiere una tasa c de
donde ev representa la esperanza de vida de un recién nacido7.
Este heurístico razonamiento no afirma para nada que los valores obtenidos son realmente
mejores que otros. Solo una prueba a talla real (es decir con miles de usuarios) podría darnos
una idea.
Cabe destacar que la elección del año como unidad de tiempo fundamental tiene un
impacto sobre el valor c . En efecto, si hubiéramos por ejemplo decidido usar meses, entonces
la esperanza de vida hubiera sido de 80 x 12 = 960 meses y hubiéramos obtenido una tasa
mensual de
7 Esa expresión puede ser aproximada con el desarrollo de Taylor por (ln (ev/2))/(ev/2).
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Stéphane Laborde justifica la elección del año como referencia temporal con el hecho de
que el ritmo de nuestros intercambios económicos está fuertemente relacionado con el ciclo
anual (cuentas empresariales, años escolares, etc.)
3.8 Descifrando algunos titulares
La masa monetaria no varía
En realidad, la masa monetaria fluctúa obviamente en cantidad, pero no varía en valor, con
la condición de que la población N no cambie tampoco. En efecto, en este caso, la masa
monetaria M sigue valiendo N veces la masa monetaria promedia M/N, sin importar el valor de
M. Además, hemos visto en la sección 3.2 que M/N posee un valor constante.
La moneda no se oxida
Como vimos en la sección 3.6: una moneda con dividendo universal no se oxida en el
sentido clásico del término, ya que la pérdida de valor de las reservas monetarias se compensa
por el aporte del dividendo universal. Por tanto, la reserva monetaria de un individuo sin flujos
monetarios convergerá hacia la masa monetaria promedia, y no hacia 0, como haría una
moneda que realmente se oxida.
3.9 Evolución de la población
Hasta ahora, hemos hecho nuestros análisis de acumulación monetaria bajo la hipótesis de
una población estable. Esa hipótesis no tendría que ser un obstáculo en la práctica de la TRM,
ya que nuestras poblaciones crecen a un ritmo poco elevado. No obstante muchas cosas
ocurren cuando la población evoluciona.
3.10 Más informaciones
Para aprender más sobre la moneda libre, ejemplos y comunidades que ya la poden en
práctica, visita los siguientes enlaces:
https://moneda-libre.org,
https://t.me/G1monedalibre
https://trm.creationmonetaire.info
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