¿Te has fijado alguna vez en cómo es tu respiración?

¿Reconoces algunos de ellos en ti? Son los siguientes:

  1. EL TRAUMA DE NACIMIENTO. Lo que experimentamos durante nuestra gestación, nacimiento y primeros meses de vida es la base de nuestro posterior desarrollo bio-psico-social. Demasiado a menudo no se tiene en cuenta y el bebé (posterior adulto) sufre las consecuencias de una actitud poco respetuosa ante su proceso.
  2. LA MENTIRA PERSONAL Y OTRAS CREENCIAS NEGATIVAS ESPECÍFICAS. Existe una creencia limitante subconsciente acerca de nosotros mismos que influye en distintas áreas de nuestra vida, boicoteándola. Suele surgir en torno a nuestro nacimiento y nos identificamos con ella. Como es doloroso sentirla, creamos mecanismos de defensa como la proyección o la sobrecompensación para evitarla.
  3. LA PULSIÓN INCONSCIENTE DE MUERTE. Es una tendencia autodestructiva y se manifiesta en pensamientos, sentimientos, creencias, acciones y hábitos que atentan contra la vida, la salud y el éxito.
  4. LA DESAPROBACIÓN PARENTAL. De niños recibimos la desaprobación de nuestros padres, maestros, etc. La culpa, miedo y vergüenza que ello nos genera tiene tendencia a persistir en nuestra vida adulta, creando relaciones conflictivas.
  5. VIDAS PASADAS. Se refiere a todo tipo de memorias transpersonales. Está demostrado científicamente que hechos sucedidos a nuestros ancestros pueden estar afectándonos incluso más de lo que les afectaron a ellos mismos.
  6. El TRAUMA DE LA ESCUELA. A menudo la escuela ha actuado como inhibidor de nuestra curiosidad, creatividad y libertad de movimiento y pensamiento.  El miedo al ridículo, a ser diferente, limita el desarrollo de nuestro potencial cuando somos adultos.
  7. LA RELIGION DESDE LA IMPOSICIÓN. Nuestro sentido natural de la espiritualidad en la infancia a menudo queda sofocado por el concepto de Dios que se nos transmite relacionado con el pecado, la culpa y el castigo.
  8. LA SENILIDAD. Puede ocurrir en cualquier etapa de nuestra vida y se produce cuando las memorias traumáticas no resueltas  de nuestra infancia irrumpen para ser sanadas en forma de síntoma físico o psíquico que nos invalida y nos devuelve a un estado de dependencia en mayor o menor grado.
  9. LA REPRESIÓN DE LO FEMENINO Y LO MASCULO EN DESEQUILIBRIO. Se trata de la inhibición de los aspectos femeninos de nuestra naturaleza, también en los hombres. La negación de nuestra sensibilidad y vulnerabilidad nos desconecta de nuestras necesidades y sentimientos . No pedimos lo que necesitamos porque lo asociamos a “debilidad”. Se perpetúa de generación en generación.
  10. EL SÍNDROME DEL SALVADOR DEL MUNDO. Por una falta de autoestima nos desconectamos de nosotros mismos,  creando el hábito de solucionar los problemas de los demás. Esto puede conducir a una actitud inconsciente de superioridad y
  11. EL TRAUMA POR ABUSO FÍSICO O SEXUAL. Muchas personas lo han sufrido. Las secuelas son devastadoras a menos que no se trate el trauma. Muchas conductas adictivas son consecuencia de ese dolor que de forma inconsciente se intenta evitar sentir.
  12. LA COMIDA COMO INHIBIDOR.  El exceso de comida tapa nuestros vacíos y nos anestesia. Ello deteriora progresivamente nuestras  facultades y es causa de enfermedades.
  13. EL MIEDO A LOS EXTRAÑOS. Se traduce en desconfianza hacia las personas  que se perciben distintas, ya sea por motivo de raza, religión, condición social, etc. Puede originarse en el momento de nacer si nos sentimos manipulados de forma no respetuosa. En su versión más extrema desemboca en rasgos paranoicos.
  14. LA FALTA DE PARTICIPACIÓN EN LA VIDA POLÍTICA Y COMUNITARIA. Aún en sociedades democráticas la falta de implicación de las personas en los asuntos de interés general es muy frecuente. Se delegan las decisiones en representantes políticos que a menudo toman decisiones que no reflejan nuestros valores.
  15. LA POLUCIÓN ENERGÉTICA EMOCIONAL. La energía de las personas y lugares nos afecta tanto positiva como negativamente incluso aunque no seamos consciente de ello.