Recomendaciones desde la Medicina Ortomolecular para mejorar nuestra inmunidad frente a la crisis sanitaria.
En esta situación tan sorprendentemente nueva que estamos viviendo con el COVID-19, las personas que nos dedicamos a trabajar utilizando como herramienta la Medicina Ortomolecular, podemos aportar nuestro conocimiento para tratar de mejorar las condiciones de la población con
el fin de optimizar su sistema inmune de manera que, aunque se pueda producir un contagio, nos
encontremos en mejores condiciones para enfrentarnos al mismo.
Que duda cabe que hay determinados consejos que son necesarios e ineludibles, como todas
aquellas medidas preventivas que tiendan a reducir en lo posible el número de contagios, sin
embargo desde nuestro ámbito deberíamos proponer dar un paso mas, el que nos acerque a
comprender que una alimentación equilibrada y variada es fundamental para promover una buena
salud y un sistema inmunitario competente.
Evidentemente, la complementación nutricional es fundamental para optimizar la respuesta inmunitaria necesaria.
BETA 1,3 -1,6 GLUCANOS
En particular los más apropiados son los procedentes de hongos, compuestos de enlaces beta 1-
3 y cadenas laterales beta 1-6. Sus propiedades y actividad vienen determinadas por su estructura química, son los que tienen mayor actividad biológica.
Estimulan los receptores del sistema inmune innato presentes en la membrana de los enterocitos,
de las células M y de las células dendríticas.
Estos polisacáridos no son sintetizados por los animales, lo que les convierte en moléculas reconocidas por nuestro sistema innato como PAMPs (Pathogen-Associated Molecular Patterns),
cuyo mediador es la dectina-1, el principal receptor implicado en el efecto de los betaglucanos
sobre la inmunidad.
LACTOFERRINA
Es una glicoproteína que posee una importante actividad antiviral contra una gran cantidad de
virus ARN y ADN. Su mecanismo de acción es evitar la adhesión de proteínas víricas a los receptores de la célula huésped, además inhibe la replicación vírica en la célula huésped.
Además la lactoferrina estimula y modula el sistema inmune: Activa las células NK y LAK, estimula la actividad de los granulocitos, aumenta la actividad de los macrófagos, estimula la producción de IL-4, IL-10, IL-12 y IL-18, estimula la diferenciación y la actividad de los linfocitos B, las
células T-Helper, y las células dendríticas. En definitiva, la Lactoferrina estimula la defensa contra
infecciones, el equilibrio inmunológico y el control de la inflamación.
ARABIOGALACTANOS
Actúan a diferentes niveles sobre el sistema inmunitario, por un lado aumentan la capacidad fagocitaria de los macrófagos, y por otro estimulan el sistema retículo-endotelial, aumentan la producción de interleucina-2, gama-interferón. Incrementan la producción de AGCC, sobre todo butirato y propionato.
VITAMINA C
Es un antioxidante altamente efectivo con capacidad para proteger a las células frente a las especies reactivas de oxígeno liberadas por parte del sistema inmune en su lucha contra los patógenos. Así la vitamina C estimula la producción y función de los leucocitos, especialmente neutrófilos, linfocitos y fagocitos. Las funciones específicas que estimula las vitamina incluyen la motilidad celular, la quimiotaxis y la fagocitosis.
La vitamina C ha demostrado además aumentar los niveles séricos de anticuerpos y de proteínas
de complemento, sobre todo la C1q.
Los neutrófilos, los fagocitos mononucleares y los linfocitos acumulan vitamina C en altas concentraciones, lo que les permite protegerse frente al daño oxidativo. Cuando estas células se exponen a los microorganismos invasores, liberan toxinas como radicales superóxido, ácido hipocloroso o peroxinitrito, que sirven para eliminar estos patógenos, pero en el proceso pueden
acabar dañados, se ha demostrado que la vitamina C los protege en estas circunstancias.
Por último, la vitamina C protege y regenera a la vitamina E.
VITAMINA D
Actuando a través de sus receptores, la 1,25-dihidroxivitamina D es un potente modulador del sistema inmune. Estos receptores son expresados por la mayoría de las células
del sistema inmune, incluyendo las células T regulatorias y las células presentadoras de
antígeno, como las células dendríticas, macrófagos y células T, donde puede sintetizarse
la 1,25-dihidroxivitamina D que actuará localmente para regular la respuesta inmune.
Inversamente, la deficiencia de vitamina D puede comprometer la integridad del sistema
inmunológico y conducir a respuestas inapropiadas.
PROBIÓTICOS
Determinadas bacterias se activan en el intestino para acumular moléculas inflamatorias, disminuyendo la concentración de toxinas y atenuando la inflamación.
Está demostrado que hay una mejor respuesta a los anti retrovirales si existe una microbiota activa y equilibrada. Las bacterias proporcionan AGCC (Ácidos grasos de cadena corta), importantes
por su acción antiinflamatoria.
La función de una microbiota equilibrada permite que, aún en un entorno complejo, el sistema
inmune esté bien integrado.
Una idea de la importancia que tienen las bacterias es que el mayor número de las mismas se da
en el intestino grueso, en particular en las placas de Peyer y en el ileón distal, donde se inducen
las células T reguladoras.
VITAMINA A
La mayoría de los efectos inmunes de la vitamina A se llevan a cabo mediante los isómero del
ácido retinóico, hormonas esteroides que se unen a los receptores retinoides y que inician una
cascada de interacciones moleculares que modulan la transcripción de genes que controlan la
proliferación y diferenciación celular.
La efectividad se centra además en la quimiotaxis, fagocitosis y capacidad de las células inmunes para generar oxidantes que eliminen a los patógenos invasores.
VITAMINA B6
Además de que su deficiencia deteriora tanto la inmunidad humoral como la celular, de forma específica su deficiencia afecta a la proliferación, diferenciación y maduración de linfocitos, así
como a la producción de citoquinas y anticuerpos.
Por otra parte, hay varias reacciones enzimáticas en la vía triptófano-kinurenina que dependen de
la B6, esta vía se activa en entre otras acciones, para inhibir la producción de citoquinas proinflamatorias.
FOLATOS
Las coenzimas de folatos actúan como aceptadores y donantes de unidades de un carbono en
una variedad de reacciones cítricas para la síntesis endógena y el metabolismo de los ácidos nucléicos, por lo que su acción en la inmunidad es obvia. La deficiencia clínica de folatos da como
resultado respuestas inmunizarías deterioradas, sobre todo las que afectan a la inmunidad celular.
VITAMINA B 12:
Se ha constatado que los pacientes con deficiencia de vitamina B12, suprimen la actividad de las células asesinas naturales y disminuyen el número de linfocitos circulantes. Este daño se restablece cuando se normaliza la deficiencia.

Comentarios recientes